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03 de octubre de 2010

Al cierre de esta edición conversamos con Paola Robles, asambleísta de Gualeguaychú, quien nos hablaba sobre el acuerdo entre presidentes sobre el monitoreo del Río Uruguay.

Un monitoreo sin garantías

Hoy 1329 / Acuerdo Cristina-Mujica

La Asamblea, a partir de asesores y especialistas de celulosa, elaboró una propuesta de monitoreo conjunto para recabar pruebas concretas de contaminación para presentar ante la justicia. No hubo respuesta a ese planteo que nosotros le hicimos a Cancillería.
Los puntos que lee Timerman, hablan de un monitoreo conjunto, que en realidad no es conjunto. Entendemos que es un acuerdo político que no apunta a resolver el conflicto. Hay cuatro o cinco puntos que no priorizan el reclamo de la Asamblea, y hasta pareciera que está hecho para que Botnia siga y no para que se vaya.
El tema central es que no es continuo el monitoreo. Argentina y Uruguay pueden ingresar 12 veces al año (una vez al mes), a Botnia o a cualquier establecimiento. Es decir, ni siquiera son 12 ingresos a Botnia. Tampoco queda claro quién ingresa, si son técnicos uruguayos o argentinos. Porque el texto habla de que a Argentina le correspondería el lado izquierdo del río, y a Uruguay el lado derecho.
El acuerdo le propone a Uruguay que pueda monitorear cualquier tipo de emprendimiento argentino sobre el río Uruguay, con lo cual van a terminar planteando que cualquier empresa que produzca, produce contaminación como Botnia.