Arrodillando a las provincias

Macri el unitario chantajista

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Fecha: 
07/02/2018 - 14:30

El gobierno disciplinó a propios y ajenos flameando la billetera, prometiendo el oro y el moro a quienes se alineen, a los díscolos, castigo infinito. 

Chantaje, práctica corriente en el mundo real de Macri.
No inventaron la compra de voluntades, pero la desfachatez con la que negociaron la “reforma” previsional los dejó al desnudo. De apuro y a la luz del día diseminaron sus huellas por todos lados.
“Patrias” financiera, rentista, contratista y ahora agregan el dudoso galardón de “Patria” chantajista.
 
Uno de los países más unitarios de la Tierra
Nuestra Argentina es federal en los papeles y unitaria hasta el tuétano en los hechos. Macri reforzó el centralismo que privilegia el puerto en detrimento de la Argentina profunda.
Disfraza de progresismo su embestida contra la Argentina “inviable”. “Mal que nos pese llegó el tiempo de liberarnos de ese peso muerto”. Caen en la volteada provincias enteras y la mayoría de las economías regionales. Por añadidura, para los sectores dominantes, “sobran” ramas enteras de la producción. Y, desde ya, millones de hombres y mujeres a los que consideran un lastre.
Transforman a las provincias en verdaderas menesterosas. Macri robusteció los mecanismos clientelares preexistentes, obtuvo la complicidad de los gobernadores que gobiernan para los monopolios y terratenientes locales que son el poder histórico y permanente.
 
La trampa de la coparticipación federal
Desde larga data los gobiernos provinciales no han dejado de resignar atribuciones. Su accionar está plagado de condicionamientos. El principal de ellos es la misma economía. El grueso de los recursos fiscales se genera en las provincias, donde las de mayor desarrollo económico aportan la parte más significativa, pero los recauda el gobierno central, que los distribuye según las regulaciones de una Ley de Coparticipación que fue tergiversada desde 1991 haciendo tabla rasa con la Ley 23.548 del año 1988, en beneficio del Tesoro Nacional. 
La política central empobrece con mayor intensidad a las provincias más pobres. Una coparticipación con verdadero contenido federal debiera privilegiarlas. Pero la frazada es corta, lo que dificulta los acuerdos. 
Y lo principal: el gobierno central se queda con la parte del león de todos los recursos. 
Nadie crea que la coparticipación llega toda juntita del 1 al 5. La giran a cuentagotas a lo largo de todo el mes. Esto da margen para las discrecionalidades. Numerosas provincias litigan contra el Tesoro nacional por errores (u horrores) en las liquidaciones. Juicios de nunca acabar. Para complicarle la vida a las provincias el gobierno central detenta un poder de fuego fenomenal. 
 
La generosidad de los de abajo. La “generosidad” macrista
Una misma palabra, dos actitudes. El pueblo es desprendido y solidario. Así entiende la generosidad. Las clases dominantes por el contrario, son mezquinas. Su generosidad es trucha. 
Primero se quedan con parte de lo tuyo. Por ejemplo, una tajada de tu salario. Si pasa, pasa. ¡Plin, caja! Si te enojás, reclamás y peleás quizá recuperes algo de lo que previamente te sacaron. 
Con las provincias utilizan un mecanismo similar. Con parte de la coparticipación arman un jugoso colchón con el que extorsionar a sus “clientes”. Adelantos del Tesoro Nacional y ampliaciones presupuestarias retroalimentan este sistema perverso. “Yo te doy si vos me das”.
 
La compra de voluntades
Imposible desconocer el hambre de fondos de las provincias. Triste papel de los gobiernos provinciales que entregan principios federales por algunos fajos de billetes. Pero ¡qué despreciable la labor del chantajista!
Una golondrina sí hizo verano. Digna respuesta la del gobierno de San Luís (con angustias presupuestarias semejantes a la de los demás). Este ejemplo de cómo actuar deja en evidencia a tantos “sensatos” siempre listos para la agachada.
Vidal reclamó más platita. Las otras provincias respondieron: “de nuestros fondos ¡minga!” A no hacerse malasangre que se puede remediar. Que jubilados y planes sociales paguen nuestras demandas. Si la plata la ponen otros, todos contentos. A firmar el Consenso Fiscal y a votar la ley. Hete aquí la otra “generosidad”. La de ser dadivoso con lo ajeno.
La patota subestimó algunos detalles. Pero a esa historia ya la contamos.
 
Como siempre, muchas mentiras
Se cacareó sobre los grandes beneficios del Consenso Fiscal. Solo palabras. La verdadera razón era otorgarle a Vidal fondos para desplegar su clientelismo a mucha mayor escala. No achica el déficit fiscal. Jamás fue ésta su misión.
Para pilotear los déficits fiscal y comercial, el gobierno profundizará el ajuste. Y, por supuesto, seguirá tomando deuda. Ya que ésta es su verdadera real política. El gran negocio de la “Patria” comisionista. Plata dulce que patinan hoy… Total, cuando se venzan los préstamos los estaremos debiendo nosotros.
Cuando les conviene, estos unitarios empedernidos, “redescubren” el federalismo. Incumplen con la Ley Federal de Educación y provincializan la paritaria docente. Una grosera maniobra para desacoplarse del ajuste a los maestros. Que el costo lo paguen otros.
La cuestión nacional, en su más amplia significación, es de vital relevancia para el proletariado y el pueblo. La defensa de los recursos naturales; la denuncia de la deuda como mecanismo de dominación; la soberanía sobre las Malvinas; los derechos de nuestros originarios; el medio ambiente… La afirmación del federalismo es uno de sus pilares. Esto dicho sin la menor ingenuidad y a conciencia del peso del feudalismo en numerosas provincias. Combatirlo es una más de las batallas a librar. 
firma: 
Sebastián Ramírez