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25 de enero de 2011

En 4 años el precio de los alimentos subió el 182%, pero para el Indec K solo aumentó el 39,3%

La inflación K fabrica pobreza

Hoy 1353 / La hora política

1. La carestía castiga al pueblo

Se han cumplido 4 años desde que el gobierno kirchnerista intervino el Indec, despidió a gran parte de sus trabajadores, instaló la patota de Guillermo Moreno, y pasó a dar los datos sin nada que ver con los aumentos reales que encuentra cualquier familia cuando va de compras.

1. La carestía castiga al pueblo

Se han cumplido 4 años desde que el gobierno kirchnerista intervino el Indec, despidió a gran parte de sus trabajadores, instaló la patota de Guillermo Moreno, y pasó a dar los datos sin nada que ver con los aumentos reales que encuentra cualquier familia cuando va de compras.

Según el Indec kirchnerista, en los últimos 4 años los productos que consume el pueblo se encarecieron el 39%. Los trabajadores despedidos o desplazados del Indec, y los institutos de algunas provincias y universidades, dan, para esos mismos 4 años una suba de precios del 122%. Si un trabajador ganaba 1.000 pesos en enero del 2007, para poder comprar lo mismo, según el Indec del gobierno, le alcanza hoy con $ 1.390, y según estudios serios, tendría que cobrar $ 2.220.

La diferencia es más grande para los sectores populares de menores ingresos, que gastan todo o casi todo en alimentos. Según el Indec K, en los últimos 4 años los alimentos aumentaron el 39,3%, mientras que estudios serios dan un aumento del 182%. Es decir que el trabajador que cobraba un sueldo en negro de $ 1.000, para comprar los mismos alimentos que 4 años atrás, según el Indec K hoy tendría que cobrar $ 1.393, y según estudios serios $ 2.820.

La mentira del gobierno K sobre los precios del consumo popular la usa el gobierno para muchas cosas. Para tratar de ponerle un “techo” a los aumentos salariales y dar aumentos miserables a los jubilados. Para el congelamiento de planes sociales. Para decir que cada vez son menos los que pasan hambre, y los pobres.

Así, el gobierno macanea con lo de la “distribución de la riqueza”: lo que más aumenta son los alimentos, que es en lo que los pobres gastan todos sus ingresos, mientras que las cosas que consumen los más ricos aumentan mucho menos.

 

2. El ejemplo de los trabajadores de la fruta

La mentira sobre la inflación, es la gran herramienta política que usa el gobierno para cargar sobre los trabajadores y el pueblo un verdadero ajuste. La respuesta de los trabajadores y el pueblo es la lucha contra esta política K de ajuste inflacionario.

Un buen ejemplo es el que están dando los trabajadores rurales y del empaque, y los productores de fruta de Río Negro. La crisis económica mundial castiga duro a Europa, hacia donde se exporta gran parte de la fruta. Los monopolios imperialistas que manejan la fruta en Río Negro, por orden de sus casas centrales, no dieron aumentos de salarios, despidieron y pagan monedas a los pequeños y medianos productores. Los obreros rurales y empacadores realizaron más de 20 cortes de ruta y bloqueos de plantas, y los pequeños y medianos productores hicieron “tractorazos” en toda la provincia. La lucha consiguió que las empresas negociaran aumentos, pero el gobierno nacional trató de imponer un acuerdo con el 22% de aumento que los trabajadores rechazaron.

Otro buen ejemplo es el de los trabajadores del gas, que realizaron un paro exigiendo un plus salarial de $ 3.000. Las patronales se niegan a darlo. Son los mismos monopolios imperialistas que no han gastado un peso para buscar nuevos yacimientos (explotan hasta agotarlos a los que ya había descubierto la YPF estatal). El gobierno debería penalizarlos por no explorar, pero los Kirchner se castigarían a ellos mismos: asociados con Eskenazi son dueños del 15% del principal monopolio imperialista en el gas: Repsol. Lo que hizo la presidenta fue firmar un acuerdo con Qatar, para importar gas licuado, a un precio que es 4 veces el que se paga en boca de pozo en la Argentina, y en eso va a gastar $ 11.400 millones por año (¿Cuánto será la coima?).

 

3. La droga y la Argentina

“La droga se cargó en Morón”, hizo trascender el piloto Miret desde su prisión, en España, adonde llegó con el avión con 944 kilos de cocaína. Después de que el gobierno inglés hiciera trascender que el 70% de la cocaína llega a su país desde la Argentina, el gobierno español repitió más o menos el mismo “comentario”.

Los 701 kilos de cocaína en el campo del concejal Palma, en Formosa, machacaron en caliente. El campo tiene una pista en la que todo el pueblo veía aterrizar las avionetas, y los gobiernos provincial y nacional “no veían nada”. Palma es hombre de Insfrán, que es aliado del gobierno K.

A esos escándalos se le sumó un informe internacional, que acusa al gobierno y los bancos argentinos de no cumplir 47 de las 49 condiciones de control de narcodólares y otros negocios turbios: la Argentina es un paraíso del lavado.

La Argentina se ha convertido en un país productor de droga (laboratorios en Río Negro, efedrina en Buenos Aires, etc.), puerta de salida hacia Europa (junto con Colombia), consumo (sobre todo el maldito “paco” fabricado con los desechos de los “cocinas” de cocaína, que quema el cerebro de los jóvenes en meses), y lavado. El Estado se ha convertido en un narcoEstado. Y nadie, ni en el gobierno ni sus rivales dentro del sistema, dice ni hace nada en serio. Es muy grave, porque a esto se entra fácil, pero es muy duro salir. Basta ver a Colombia y a México.

 

4. La inseguridad y la represión

Tanto el gobierno como sus rivales entre los de arriba han instalado el escenario electoral, con el que buscan dividir a las masas, para frenar las luchas salariales y por los demás problemas del pueblo. Pero están muy divididos. Las luchas de los petroleros, los aceiteros, los de la fruta, etc., han golpeado al “pacto social” que impulsaba el gobierno. Moyano, que intentó poner “un piso” salarial del 20%, por debajo de la inflación, tuvo que correrse. Scioli se sumó de la campaña por la derechización de las capas medias, impulsando la baja de la edad penal; además, subió impuestos y tomó créditos buscando no quedar atado a “la caja K”.

La oposición dentro del sistema, aprovecha y juega en las feroces internas, en la Policía Federal y la Bonaerense, que ha provocado la designación de Garré en el Ministerio de Seguridad, buscando volcar a las capas medias hacia la derecha. No existe ninguna posibilidad de resolver la cuestión de la seguridad sin resolver la miseria y la desocupación de las masas, en particular de la juventud. Tampoco se puede resolver sin barrer con el sistema mafioso en que se ha convertido el aparato de seguridad del Estado oligárquico-imperialista, a partir del ingreso masivo de la droga, la trata, etc. Para hacer esto es necesario una revolución, que una un Argentinazo como el del 2001 con una rebelión agraria y federal como la del 2008, conquistando el poder para el pueblo. Por ahora, solo se podrá avanzar en la medida en que las organizaciones populares se organicen y tomen en sus manos la cuestión.

La decisión del gobierno y sus aliados —Saíz, Pedraza e Insfrán—, de reprimir en Bariloche, en Barracas, en La Primavera, y en Soldati junto con Macri, desembocaron en asesinatos que crearon heridas de sangre entre el gobierno y las masas populares. Los rivales del gobierno proponen ajustes que no cierran sin represión sangrienta. Por eso Duhalde se proclama “el presidente del orden”. Y Ricardo Alfonsín, que en su momento proclamó estar “a la izquierda del centroizquierda”, ahora propone un ajuste “gradual”, no tocará nada de lo privatizado por Menem, pagará la deuda de la dictadura con el Club de París, aceptará los controles del FMI, y anunció que cumplirá las órdenes los jueces de reprimir los cortes, con una parte de la policía sin armas de fuego y otra con armas de fuego… ¡Si antes de llegar dicen esto…!

 

5. Desplegar las campañas del PCR y el PTP

Siguen las luchas por aumentos de salarios y jubilaciones, por trabajo, las de los campesinos y originarios por el precio de sus productos y por la tierra, como la ocupación de Asoma en El Peligro. Quieren, pero no pueden sacar al pueblo de las calles. Este es un escenario, empujado por la inflación, que tiñe la situación política.

Otro escenario político es el electoral. Desde el golpe de Estado fascista de 1930, vienen aprobando leyes que pone cada vez más trabas para la participación de las fuerzas populares.

El PCR y el PTP están llevando a las masas sus llamamientos a la unidad, para avanzar hacia un centro coordinador de las luchas, con fuerzas obreras y populares, patrióticas y democráticas. Se va desplegando la campaña del PTP por la recuperación de su personería. Hay negociaciones en provincias con elecciones anticipadas. Es posible avanzar en esa dirección, pero no es fácil. Se trata es de unir fuerzas de manera pública, programática y equitativa. El terreno electoral está minado por los enemigos del pueblo. Pero se da, también, en un escenario de luchas, y de avances de fuerzas combativas y clasistas en el movimiento obrero, y antiterratenientes y antiimperialistas en el campesinado y otros sectores populares.