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03 de mayo de 2017

Mientras se negocia la entrega de nuestros recursos hidrocarburíferos para la explotación de Vaca Muerta, y los trabajadores cortan accesos a los yacimientos enfrentando el ajuste, el Secretario General del gremio petrolero de la norpatagonia, y senador Guillermo Pereyra, ha sido distinguido con la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil por parte de España. ¿Qué implicancias tendrá? Una reseña para tener en cuenta.

Guillermo Pereyra y su madre patria

Un alcahuete de los imperialistas petroleros

 
En 1999 culminó el proceso de privatización y la entrega de YPF a Repsol. Esta entrega había sido pactada por el Rey Juan Carlos de España y Carlos Menem. Una verdadera muestra de entrega de soberanía, un claro ejemplo de intromisión en la política y en la economía nacional por parte de un país imperialista (aunque segundón) como España, sobre un país dependiente como Argentina.

 
En 1999 culminó el proceso de privatización y la entrega de YPF a Repsol. Esta entrega había sido pactada por el Rey Juan Carlos de España y Carlos Menem. Una verdadera muestra de entrega de soberanía, un claro ejemplo de intromisión en la política y en la economía nacional por parte de un país imperialista (aunque segundón) como España, sobre un país dependiente como Argentina.
 Con esta operación, España pasó a ser el principal inversor de capitales extranjeros en nuestro país en ese momento. Así pasó a tener una posición estratégica en la producción y distribución de hidrocarburos, no sólo en Argentina sino en toda América del Sur. En esos años YPF era una compañía muy fuerte, con ventas por 5.500 millones de dólares anuales, y una ganancia neta de 580 millones. Tenía yacimientos en Bolivia, Perú, Ecuador, Estados Unidos, Indonesia y Rusia. Exportaba el 30% de la producción, además de abastecer el 100% del mercado interno.
 Sus costos de extracción y refinación de crudo eran inferiores a muchas de las principales petroleras del mundo.
 Con esta adquisición los españoles pasaron a pisar fuerte en la cuenca neuquina. En ese momento Jorge Sobisch ganaba la interna del MPN y luego la gobernación.
 Jorge Sobisch y Guillermo Pereyra eran socios, fue designado al frente de la Secretaría de Trabajo de la provincia, y la relación era muy estrecha.
Pero en el 2007 cambiaron las autoridades de España y cambiaron las relaciones con ese país también. El interlocutor pasó a ser N. Kirchner. Tanto cambiaron que Sobisch amenazó con anularle la prórroga de Loma de la Lata a Repsol. 
Este fue el centro de la disputa con Guillermo Pereyra que defendió los intereses de la empresa española, y llegó a decir que lo del gobernador era un asunto familiar, y que su señora lo debía llevar al psiquiatra. Sobisch, rápido de reflejos, respondió “Como dice el refrán hay que pegarle al chancho para que aparezca el dueño, en este caso hay que pegarle al caballo (en clara alusión al sobrenombre de Pereyra), y aparecieron los dueños del caballo, son Repsol y Kirchner”.
 En ese momento Néstor Kirchner y Guillermo Pereyra tenían una muy buena relación política. El 3 de enero del 2007 había sido promulgada la famosa ley corta que profundizaba la entrega de los hidrocarburos que había arrancado en los 90, y habían cerrado negocio con los españoles metiendo a Esquenazi en la empresa, a cambio de permitirles la transferencia del 90 % de las ganancias y el obvio vaciamiento de YPF.
 Por esos años hubo idas y vueltas pero Guillermo Pereyra tuvo siempre una muy buena relación política con los K y con Jorge Sapag que sucedió a Sobisch en la gobernación. 
 La relación con los K tuvo un final estruendoso, y un mismo hilo conductor con las demás rupturas políticas. 
Todo se derrumbó cuando CFK impulsó la entrega del negocio de Vaca Muerta a los expertos en shale, los yanquis. Para eso había que sacar del medio a los españoles que tenían una posición hegemónica en la cuenca. Estos cambios removieron todas las fichas en el tablero político. Jorge Sapag se alineó con el gobierno nacional por las necesidades financieras de la provincia y porque coincidió con su política de asociar a la empresa provincial GyP en el negocio del shale junto con las empresas norteamericanas. 
Pereyra en cambio se opuso hasta el último momento al desplazamiento de Repsol. Y luego de la expropiación se enfrentó con CFK y con Sapag, y se alió con Moyano poniéndose el traje de combativo.
 Días antes de que CFK anunciara la expropiación de YPF, ya se vivía un clima hostil entre el gobierno nacional y Repsol. Guillermo Pereyra publicó una solicitada en la que planteaba su oposición al gobierno y amenazaba con ir a la lucha contra su política. Esto llamaba la atención ya que hacía unos meses apoyaba la política nacional. Fue muy llamativo que su solicitada arrancara diciendo: “Como dice el dicho español, tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe.” Comenzar así la solicitada y aclarar su procedencia, era en ese momento verdaderamente llamativo, ya que la disputa del gobierno nacional era principalmente con España por YPF.
 Luego vino su postura de oponerse al acuerdo con Chevron y siguió junto a Moyano en la oposición al gobierno nacional.  Pero los tiempos cambian y todo cambia, los K fueron derrotados en las urnas y Macri gobierna con un nuevo alineamiento internacional. Este alineamiento lo llevó a pedirle disculpas al rey de España, y a decir que “los patriotas de mayo deberían haber estado muy angustiados por haberse independizado de la Madre Patria”. Como si la Revolución de Mayo de 1810 fuera una novela romántica.
 Este posicionamiento del gobierno nacional con España, coincide con un acercamiento de Pereyra a Macri. Y si uno mira toda la trayectoria de Guillermo, cabe preguntarse: ¿es solo una coincidencia? o ¿hay que mirar la política desde España para entender las idas y vueltas, los dimes y diretes, las marchas y contramarchas de su trayectoria política?
 Puede ser… como no, lo cierto es que Guillermo se ha mostrado orgulloso de haber compartido una cena con Macri, el rey y la reina de España. Y lo más llamativo de esta relación es la última noticia, hasta ahora no muy difundida, que desde la Embajada española han notificado al senador Guillermo Pereyra que “el Consejo de Ministros de España, en su reunión del pasado 21 de abril, ha resuelto concederte la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil.” Tal como reza la notificación formal de la embajada.
 Esta Orden es otorgada a modo de premio y reconocimiento a ciudadanos españoles o como lo indica el artículo 2 de su reglamento, “además a personas de nacionalidad extranjera, siempre que hayan prestado servicios distinguidos a España o una notable colaboración en todos aquellos asuntos que redunden en beneficio de la ella”.
 Se nota que el Consejo de Ministros español tiene una idea clara de los posicionamientos políticos del senador neuquino.