Contra el alza del costo de vida y por libertades democráticas

Reclamos populares en Irán

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Fecha: 
17/01/2018 - 14:21

Los últimos días de diciembre y los primeros de enero se llevaron a cabo grandes movilizaciones populares en Irán, reclamando contra el alza del costo de vida. 

Las marchas se extendieron a varias ciudades además de la capital Teherán, y cuestionaron al gobierno por los extendidos niveles de pobreza. En las movilizaciones contra el gobierno de los ayatolas tomaron participación también sectores reaccionarios, motorizados por Israel y Estados Unidos, que esperan pescar en río revuelto.
Reproducimos extractos de un comunicado del Partido de los Trabajadores de Irán (Toufan), con fecha 1 de enero, sobre estas luchas, que fueron fuertemente reprimidas con un costo de 21 muertos y más de mil detenidos.
“Las raíces del movimiento en Irán… son la expresión contra la criminal camarilla que detenta el poder; un gobierno que no representa al pueblo y que intenta oprimir a las masas empobrecidas.
“Este movimiento representa la sabiduría frente a la ignorancia, contra la pobreza, el desempleo, la corrupción, el desfalco de miles y miles de millones por los oficiales del ejército, quienes saquean los exiguos ahorros de millones de trabajadores, y contra la represión política. Es un grito de indignación de millones de personas que han esperado pacientemente durante años y quieren cambiar el régimen de la República Islámica, que se tambalea desde sus cimientos.
“El reciente levantamiento es la expresión de la indignación y desafección del pueblo acumuladas contra las políticas neoliberales del régimen. Esta indignación ha crecido durante décadas.
“El régimen de la República Islámica ha intensificado la aplicación de los dictados de la Organización Mundial de Comercio, el Fondo Monetario Internacional, y el Banco Mundial. A consecuencia de lo cual las condiciones económicas de las masas han empeorado radicalmente, el nivel de pobreza ha crecido, la inflación se ha disparado, el coste de la vida se ha incrementado notablemente, el poder adquisitivo de la población ha decaído, el precio del agua, la gasolina, la electricidad, y otros combustibles se han incrementado.
“Además se ha producido la intensificación de las luchas internas entre las diversas facciones del régimen de la República Islámica. Los manifestantes han señalado como culpables a todas las facciones del régimen de la República Islámica.
“Todos los sectores políticos y sociales han participado en estas protestas, desde comunistas a partidarios de la revolución, desde personas anónimas a fuerzas organizadas, desde monárquicos como reaccionario y pro-imperialista Mojahedeen y sus agentes sionistas e imperialistas. Este alzamiento es espontáneo, protagonizado principalmente por jóvenes, sin una organización ni liderazgo. A pesar de todos sus defectos, este levantamiento es una genuina expresión del descontento general del pueblo después de cuatro décadas de criminal represión por parte de la República Islámica. El movimiento comenzó con un carácter económico pero ha tomado tintes políticos.
“Todavía no se ha producido una notable presencia de los trabajadores en las manifestaciones. Pensamos que una huelga general forzaría al régimen a retirarse y daría la oportunidad a continuas demostraciones en la calle, con un menor coste..
“En Oriente Medio, los imperialistas estadounidenses y los sionistas de Israel intentan utilizar cualquier movimiento que no se doblegue al dictado de los regímenes. Esto es particularmente verdad en Irán. La presencia de agentes y lacayos de los imperialistas estadounidenses y los sionistas de Israel no son una expresión real de la naturaleza del movimiento. Su presencia en las movilizaciones de Irán, y el papel de dichos agentes no es importante. Es, por el contrario, un movimiento espontáneo desde las bases a la cúspide. Por tanto, los comunistas y progresistas deben vigilar y analizar las consignas erróneas y mantenerse firmes expresando a las masas la verdadera naturaleza del movimiento.
“Si la consigna es ‘pan, trabajo, vivienda, libertad, justicia social y república’ son justas reivindicaciones, si las consignas representan al derrocado régimen –la monarquía– o se comprometen con facciones del régimen deben ser rechazadas, de modo que si las fuerzas revolucionarias y en especial los Marxistas-Leninistas, que son los auténticos representantes de las demandas sociales, se mantienen firmemente en contra de las injerencias imperialistas, el alzamiento alcanzara su triunfo”.
En otro párrafo, el Partido de los Trabajadores de Irán plantea que “Cada llamamiento a las masas debe ser cuidadosamente examinado y comprobar quien lo lanza”, reivindicando “Los derechos de los gremios independientes, de los trabajadores, el derecho a la vivienda, a la cobertura por desempleo, la libertad de asociación y asamblea, la separación de la religión del Estado y la educación, la abolición de la segregación por razón de género, los códigos de vestimenta y el uso del velo, la libertad de todos los presos políticos y de quienes han participado en las protestas callejeras”.