Hoy 1403 / De la experiencia del Partido Comunista de China

Las etapas de la revolución

Printer-friendly versionPDF version
Fecha: 
25/01/2012 - 13:47

Del tomo 2 de las Obras escogidas de Mao Tsetung, de sus escritos “La revolución china y el Partido Comunista de China” y “Sobre la nueva  democracia”, extractamos estos textos (ver extractos de este último en los números 24 y 28 de Cuadernos de difusión del marxismo-leninismo-maoísmo).

Resumiendo las anteriores secciones del presente capítulo, podemos ver que la revolución china, considerada en su conjunto, tiene una doble tarea. Dicho de otra manera, comprende una revolución democrático-burguesa (la revolución de nueva democracia) y una revolución socialista proletaria, la revolución de la presente etapa y la de la etapa futura. En el cumplimiento de esta doble tarea revolucionaria, la dirección incumbe al Partido Comunista de China, partido del proletariado chino; sin su dirección ninguna revolución puede triunfar.
Dar cima a la revolución democrático-burguesa (la revolución de nueva democracia) y, cuando estén dadas todas las condiciones necesarias, transformarla en una revolución socialista, he aquí en su totalidad la grande y gloriosa tarea revolucionaria del Partido Comunista de China. Todos los miembros del Partido deben luchar por su cumplimiento y en ningún caso dejarla a medio camino. Algunos militantes políticamente inmaduros piensan que nuestra tarea se limita a la actual revolución democrática y no incluye la futura revolución socialista, o creen que la presente revolución o la revolución agraria son ya la revolución socialista.
Hay que subrayar que estos puntos de vista son erróneos.
Todo comunista tiene que saber que, tomado en su conjunto, el movimiento revolucionario chino dirigido por el Partido Comunista de China abarca dos etapas: la revolución democrática y la socialista.
Se trata de dos procesos revolucionarios cualitativamente distintos, y sólo después de consumado el primero se puede pasar al cumplimiento del segundo. La revolución democrática es la preparación necesaria para la revolución socialista, y la revolución socialista es la dirección inevitable para el desarrollo de la revolución democrática. El objetivo final por el cual luchan todos los comunistas es la instauración definitiva de la sociedad socialista y de la comunista. Sólo comprendiendo tanto las diferencias como las interconexiones entre la revolución democrática y la revolución socialista, podremos dirigir correctamente la revolución china.
Fuera del Partido Comunista de China, ningún otro partido (burgués o pequeñoburgués) está a la altura de la tarea de dirigir hasta su consumación las dos grandes revoluciones de China, la democrática y la socialista. Desde el mismo día en que nació, el Partido Comunista de China ha tomado sobre sí esta doble tarea, y durante dieciocho años cabales ha venido luchando arduamente por su cumplimiento.
Esta es una tarea gloriosísima, pero al mismo tiempo muy dura. Será imposible cumplirla sin un Partido Comunista de China bolchevizado que abarque todo el país, tenga un amplio carácter de masas y esté plenamente consolidado en los terrenos ideológico, político y organizativo. Por lo tanto, es deber de cada comunista tomar parte activa en la construcción de un Partido así.

 

Refutación de la palabrería de “izquierda”
Siendo impracticable el camino capitalista de la dictadura burguesa, ¿es posible entonces el camino socialista de la dictadura del proletariado?
No, tampoco es posible.
No cabe duda de que la actual revolución, que es la primera etapa, se desarrollará hasta llegar al socialismo, que es la segunda. Sólo con el socialismo conocerá China la verdadera felicidad. Pero todavía no es el momento de realizar el socialismo. Luchar contra el imperialismo y el feudalismo es la actual tarea de la revolución china, y mientras no se la haya cumplido, no se puede hablar de socialismo. La revolución china pasará forzosamente por dos etapas: primero, la de la nueva democracia, y luego, la del socialismo. Además, la primera llevará bastante tiempo, no puede consumarse de la noche a la mañana. No somos utopistas y no podemos apartarnos de las condiciones reales que enfrentamos.
Ciertos propagandistas malintencionados, confundiendo deliberadamente estas dos etapas distintas de la revolución, predican la llamada “teoría de una sola revolución” con la intención de demostrar que todas las etapas de la revolución están contenidas en los Tres Principios del Pueblo y que, por consiguiente, el comunismo no tiene razón de ser.
Pero hay otros que, al parecer sin mala fe, se han dejado embaucar por la “teoría de una sola revolución” y por la idea puramente subjetiva de “hacer de un solo golpe la revolución política y la revolución social”; no comprenden que la revolución se divide en etapas, que sólo se puede pasar a la segunda etapa luego de cumplida la primera y que es imposible hacerlo todo “de un solo golpe”. Su punto de vista es igualmente muy dañino, porque confunde las etapas de la revolución y debilita los esfuerzos dirigidos a la tarea presente.
Sería correcto y conforme a la teoría marxista del desarrollo de la revolución decir que, de las dos etapas de la revolución, la primera proporciona las condiciones para la segunda y que las dos deben ser consecutivas, sin que sea permisible intercalar una etapa de dictadura burguesa. Sin embargo, es utópico e inaceptable para los verdaderos revolucionarios afirmar que la revolución democrática no tiene sus tareas específicas ni un período determinado, sino que simultáneamente con sus tareas se puede cumplir tareas realizables sólo en otro período, por ejemplo las tareas socialistas, hacerlo todo, como ellos dicen, “de un solo golpe”.

Edicion: 
Hoy 1403 - 25/1/12