La CCC en la visita del Papa a Chile

“Fortalecidos en la lucha por tierra, techo y trabajo”

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Fecha: 
24/01/2018 - 14:14

Cerca de un centenar de integrantes de la Corriente Clasista y Combativa, junto a la CTEP, el MTE y Barrios de Pie, estuvieron presentes en Temuco, Chile, durante la visita del Papa Francisco.

Para conocer detalles de la participación de las compañeras y compañeros de la CCC, integrando una delegación de 500 personas de los movimientos sociales de Argentina en esta parte de la gira del Papa Francisco, que se extendió por Chile y Perú, conversamos con los compañeros Rubén Portas, dirigente tucumano de la Mesa Nacional de la Corriente, y con Luciano Álvarez, por la Juventud de la CCC.
Rubén Portas: Hemos trabajado conjuntamente con el MTE y la CTEP. Ha sido una organización complicada porque se movilizaron delegaciones desde distintos puntos del país, y las logramos coordinar para llegar a tiempo y participar en la misa en Temuco.
Llegamos en dos etapas. Los que vinieron de todo el país primero, y los que veníamos de la Mesa Nacional después. No tuvimos inconvenientes en el paso de la frontera. Una vez en Temuco, salimos de madrugada caminando varios kilómetros, cerca de 8, hasta el lugar de la misa, que era en una base militar.
A la salida de la misa tuvimos dimensión de la multitud, porque salimos todos juntos, y era un mar de gente que cubría cuatro kilómetros. Había muchísimos argentinos, pese a que esta zona de Chile es fronteriza con una parte de nuestro país que no es tan poblada. Se sabe que pasaron más argentinos por Mendoza hacia la capital chilena.
El discurso del Papa fue claro y contundente, desde el inicio, cuando mencionó que en esa base se habían cometido graves delitos contra los derechos humanos. Luego reivindicó los derechos de los mapuches, y remarcó que para que haya justicia no alcanzan los buenos discursos sino que haya solución a los problemas de la gente. Fue un discurso, visto desde quien lo hace, valiente, duro y concreto. Ha jugado fuerte en su oposición a las guerras en el mundo. Fue un discurso que causó mucha alegría entre los compañeros nuestros que habían viajado, que decían que valió la pena el esfuerzo del viaje, que consideraban que, más allá del peso religioso que obviamente tiene, son importantes sus definiciones políticas, particularmente en todo lo que se refiere a Latinoamérica.
Nuestra delegación tuvo un comportamiento ejemplar, tanto frente a las autoridades chilenas, como con los compañeros de otras organizaciones, permitiendo superar los conflictos que naturalmente se dan en un viaje con esta complejidad. Fue muy buena la integración en cada una de las delegaciones, en las que los nuestros pelearon siempre por la unidad. Tuvimos problemas con la delegación de la Federación Nacional Campesina, y algunos compañeros no pudieron venir por fallas nuestras en la organización. 
Hay que tener en cuenta que eran cerca de 500 personas de las distintas organizaciones, y de distintas provincias, donde la realidad de cada una de las organizaciones es diferente. Tuvimos oportunidad de que nos hicieran algunos reportajes, al compañero Nardulli y a mí, en los que el Tano siempre destacó el tema del atentado a nuestra compañera Julia Rosales, reclamando su investigación, y enmarcándolo en los asesinatos de Maldonado y Nahuel.
Entendemos que ha sido una experiencia buenísima. Este viaje fortalece a nuestra CCC en su lucha por tierra, techo y trabajo, en lo que coincidimos con Francisco, y nos ayudó en la integración con los compañeros de los otros movimientos con los que compartimos el viaje. Obviamente que hubo discusiones y temas a resolver, pero los superamos peleando por la unidad.
“El viaje nos sirvió también para reforzar la unidad de los movimientos sociales”
Luciano Álvarez: Lo primero es el esfuerzo de los compañeros. Desde el NOA viajaron 52 horas hasta Temuco. Un vez allí, toda la delegación fue muy bien tratada, como ya había sucedido en los micros. Luego de una asamblea en la madrugada del 17 caminamos cerca de 6 kilómetros hasta el lugar de la misa. Estuvimos bien ubicados, cerca de donde pasaba el Papa. 
Y hay que resaltar la homilía que hizo Francisco, en la que arranca hablando en mapuche, cita a Violeta Parra “Arauco tiene una pena que no la puedo callar, son injusticias de siglos que todos ven aplicar” y reivindica a “los artesanos de la unidad”. Habló de la dictadura chilena, fue un buen discurso. Nunca hubiera imaginado a un Papa hablando en mapuche.
Todo esto reafirma la validez de haber ido por parte de la CCC. No fue similar a lo que pasó en Bolivia, donde hubo un encuentro de movimientos sociales y había sólo 3.000 personas. Acá éramos uno más entre cerca de 400 mil personas, pese a que medios como Clarín digan que la cifra fue mucho menor.
Los pibes estaban muy contentos, y fue un acierto lo planteado por Alderete que tenían que ir muchos jóvenes, porque fueron agotadores los traslados. La salida de la misa estuvo muy mal organizada, con toda la gente saliendo por una calle común. Sirvió haber ido, y reafirmamos ser parte de los movimientos sociales que tironean al Papa para un lado, y sirvió en la unidad de los movimientos, en particular en las regionales.
A la vuelta de la misa en Temuco, una parte de las delegaciones fue a San Martín de los Andes, donde se evaluó como muy exitosa la participación de nuestras organizaciones en esta parte de la gira papal, y ayudó a profundizar la unidad. La delegación de la CCC también hizo allí una reunión donde evaluamos que había sido muy buena la participación, donde los compañeros plantearon la importancia de la unidad, partiendo de entender las diferencias que tenemos.
Creo, como conclusión general, que la violencia con la que atacan al Papa desde los sectores de las clases dominantes y los medios afines al gobierno, reafirma la importancia de haber ido.