Hacia el Centenario de la Revolución Rusa (9)

1929: año de gran viraje

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Fecha: 
19/04/2017 - 15:38

 La Revolución de Octubre y la posterior guerra civil resolvieron el problema fundamental. En lugar del viejo Estado se empezó a construir uno nuevo. Esto posibilitó llevar a cabo una profunda revolución social

 
 En 1929 se implantó el racionamiento de todos los alimentos y de numerosos productos industriales ¿podía la URSS industrializarse aceleradamente y garantizar simultáneamente el abastecimiento indispensable a la población y a la defensa del país, cercado por potencias imperialistas? 
Durante varios años se libró una dura lucha en las instituciones planificadoras en torno a las metas. De un lado, los oportunistas y también unos cuantos saboteadores, predominantes en esos organismos especializados. Del otro lado, los partidarios de una línea revolucionaria, minoritaria.
En 1926-27 los economistas de la derecha formularon la teoría según la cual al final del período de restablecimiento de la economía –esto es hacia 1928– el ritmo del desarrollo de las fuerzas productivas se tornaría más lento. Bujarin atacó los proyectos de plan presentados por la izquierda. En sus “Notas de un economista” de setiembre de 1928, el autor citaba las propuestas del Consejo Superior de la Economía Nacional como claro ejemplo de planificación “insensata” y “excesivamente ambiciosa”.
Pero si se amortiguara el desarrollo industrial, en especial el de las ramas pesadas, inexorablemente la URSS se convertiría en un apéndice del sistema de la economía capitalista, como destacaba Stalin, privándose con ello de la base material para defender su soberanía política, su integridad territorial y las conquistas del socialismo, contra futuras agresiones imperialistas.
A fines de los años ‘20 la URSS tenía una población cercana a los 160 millones de habitantes. Pese a los grandes avances, su producción industrial se hallaba notablemente rezagada respecto de las principales potencias.
Por primera vez en la historia se encaraba un plan económico para todo un país. Por si esto fuera poco se lo hacía en condiciones de cerco imperialista y de un Estado cuyo territorio era el más extenso del planeta. El proceso de elaboración y discusión del Primer Plan Quinquenal abarcó más de dos años. La investigación de la realidad y la confrontación de líneas fue el signo distintivo. El debate general fue acompañado de la preparación de planes específicos por cada sector económico, para cada industria y región. Estos planes se revisaban constantemente para compatibilizarlos con los sucesivos proyectos de plan quinquenal global y fueron discutidos, tanto a nivel sectorial como regional y en el ámbito de la comisión estatal del plan (Gosplan). Se examinaba en especial la relación entre los diversos sectores económicos y ramas industriales, tanto en volumen físico como en términos financieros. Las ambiciosas metas tomaban cuerpo, en particular, en proyectos específicos de grandes obras. 
En abril de 1929, cuando sufrió una derrota, la derecha apeló a todas las armas posibles para torpedear la industrialización socialista, pretendió contraponer/yuxtaponer un plan bienal al plan quinquenal, para luego dejar de lado a este último. 
Durante los años 20, mientras una parte de la economía estatal estaba aún en manos capitalistas, todo plan se tornaba en gran medida formal. Ello ocurría no solo por los errores que se cometían en la planificación, sino, principalmente por los actores económicos ubicados fuera de la órbita del sector estatal y por la acción de los sectores burgueses rurales y urbanos, que todavía controlaban una parte de la producción y comercialización agraria. Por lo tanto, podían acosar al poder proletario y golpear la política de concentrar recursos en la industrialización socialista.
El Plan Quinquenal se tomó como guía y no como un modelo rígido “Es para nosotros meramente un plan”, dijo Stalin en su informe al 16 Congreso del Partido (1930). El plan fue adoptado como una primera aproximación y que es necesario modificar, mejorar y hacer más preciso a base de la experiencia local en la ejecución del plan. Solo los burócratas pueden creer que el trabajo de planificación termina con la formulación de un plan. 
La Revolución de Octubre y la posterior guerra civil resolvieron el problema fundamental. En lugar del viejo Estado se empezó a construir uno nuevo. Esto posibilitó llevar a cabo una profunda revolución social que primero terminó con los terratenientes y los grandes capitalistas y luego mediante la colectivización y la industrialización socialista liquidó como clase social a los campesinos ricos y capitalistas privados de las ciudades. En estas condiciones la clase obrera y su aliado, el campesinado trabajador, pudieron llevar adelante una revolución productiva sin precedentes y simultáneamente transformar sustancialmente sus condiciones de vida y de trabajo. 
Sobre la base de todo ello se realizó también durante los años 30 una revolución cultural que abarcó a todo el pueblo. Se destruyó el antiguo orden de cosas de la vieja Rusia zarista, según el cual, por un lado estaban las grandes mayorías despojadas, explotadas, aplastadas, embrutecidas, al margen de los adelantos de la civilización y la cultura, y, por el otro lado, una ínfima minoría que acaparaba la tierra y las riquezas y oprimía al pueblo, rodeada de una reducida “capa culta”. Y empezaron a edificar una nueva sociedad, la socialista, como transición revolucionaria al comunismo. 
firma: 
Escribe Carlos Echague, autor de "Revolución, restauración y crisis en la Unión Soviética" de Ed. Agora (3 Tomos)
Edicion: 
Hoy 1664 19/04/2017