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21 de agosto de 2013

En los titulares, el sector agropecuario no figura entre con quienes la señora presidenta quiera reunirse tras la derrota electoral de las PASO. Particularmente no le preocupa que no lo sean quienes atraviesan una grave situación económica en todo el país que son pequeños y medianos productores.

Desastre agropecuario en el NOA

La presidenta no convocó a los pequeños y medianos productores

Es seguro que no necesita nombrar ni convocar a los “titulares” de grandes pools de siembra concentradores de la producción, a los monopolios exportadores de granos, cereales y oleaginosas, a los pro- veedores imperialistas de semillas y agroquímicos, como Monsanto y Bioceres, y a los grandes terratenientes amigos, con quienes mantiene diálogo fluido y ha participado en actividades porque forman parte del proyecto común que tienen en el llamado Plan Estratégico Agroalimentario. 

Es seguro que no necesita nombrar ni convocar a los “titulares” de grandes pools de siembra concentradores de la producción, a los monopolios exportadores de granos, cereales y oleaginosas, a los pro- veedores imperialistas de semillas y agroquímicos, como Monsanto y Bioceres, y a los grandes terratenientes amigos, con quienes mantiene diálogo fluido y ha participado en actividades porque forman parte del proyecto común que tienen en el llamado Plan Estratégico Agroalimentario. 
Como han difundido, quieren llegar con ellos a 157 millones de toneladas de granos para el año 2020, no con chacareros o pequeños productores y sus hijos.
En las elecciones del año 2011, Cristina Fernández de Kirchner había logrado buena elección en muchos pueblos del interior vinculados a la producción agropecuaria, no así entre los pequeños y medianos productores que venían en oposición desde el año 2008, tras la Rebelión Agraria por la Resolución 125. En estas elecciones de las PASO se puede comprobar que la derrota ahora incluye a la población en los pueblos a donde se ha trasladado a vivir la mayoría de los chacareros y los obreros rurales, particularmente en la zona núcleo de la pampa húmeda. 
En reuniones previas a las elecciones se registraba el estado de ánimo que había en varias regiones. En la producción de pollos está quedando un tendal de productores arruinados, se les paga $8 el kilo, un pequeño ganadero puede llegar a tener una rentabilidad de $300 por novillo al cabo de cinco o seis meses para llevarlo de 150 a 300 kilos, el chancho se paga $9 el kilo. Estas producciones hace un año se hacían con un gasoil de $4 y ahora se paga $8; el maíz como alimento del ganado estaba en $60 y ahora cuesta $100. Los pequeños productores de soja a los que les quedó algo para tirar hasta fin de año están sin recursos porque a sus ingresos se los comió rápidamente la inflación. Hace un año una familia de estos pueblos vivía con $5 mil por mes y ahora necesita $10 mil.
 
La situación en el NOA
En estos días la situación más grave se está viviendo en la zona Noroeste del país, particularmente en Tucumán, Salta y Jujuy.
Se padece una sequía histórica donde, en el periodo que va desde noviembre del año pasado hasta abril de este, llovió un 65% menos que el promedio histórico, tras lo cual vino la primera helada de la segunda quincena de julio con temperaturas de hasta 10 grados bajo cero. Los más afectados fueron los productores de tomate, hortalizas, particularmente chaucha redonda y arvejas, banana, choclo, zapallito, caña de azúcar y forraje. En la semana del 12 al 16 de agosto vino otra helada que terminó de liquidar la producción. El total de las producciones afectadas sobrepasa las 20.000 hectáreas. En bananos se perdió el 90% y el rendimiento de jugo en la caña de azúcar cayó un 50%. En materia de granos se estima una pérdida casi total, en soja el 83%, maíz 78%, poroto 95%. Se habían invertido $4.300 millones con el objetivo de alcanzar las 3 millones de toneladas, de esto quedarán no más de 500 mil toneladas.
Para el gobierno estos no son “titulares” y los planes de emergencia agropecuaria no los contempla, la mayoría no accede a los beneficios de la Ley 26.509 de emergencia y desastre agropecuario porque no se los convoca o porque se les exigen cuestiones tributarias que la inmensa mayoría no pudo cumplir. Por ello la exigencia al gobierno se concentra en la eximición de impuestos para los pequeños y medianos productores y prorroga en otros casos, al tiempo que para los que han quedado arruinados completamente se reclama subsidios que resuelvan cuestiones alimentarias y de créditos para recomposición de capital de trabajo hasta que se vuelva a un nuevo ciclo de la producción.